Elon Musk lanzó una preocupante advertencia sobre un posible colapso energético global que podría ocurrir en los próximos meses. “La disponibilidad de la energía será el gran problema de nuestra era”, señaló. Según el magnate, el crecimiento acelerado de la demanda tecnológica está llevando al límite la infraestructura energética actual, lo que podría derivar en una crisis sin precedentes, crisis de la que Bolivia no estaría exenta.
Durante su participación en el Bosch Connected World, Musk, quien también es consejero del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, explicó que el aumento del consumo de energía se debe, en gran parte, al avance exponencial de la Inteligencia Artificial (IA). “La demanda de energía para soportar las nuevas tecnologías crece 10 veces cada seis meses”, advirtió el empresario.
Elon Musk utilizó el término “sequía eléctrica” para describir el desfase entre la oferta y la demanda de energía. Según él, esta crisis podría afectar de manera drástica a diversos sectores esenciales de la sociedad, entre ellos:
Uso de dispositivos electrónicos.
Mantenimiento de operaciones industriales y comerciales.
Funcionamiento de infraestructuras clave como hospitales, sistemas de comunicación y transporte.
Producción de microchips y sistemas computacionales.
Además, destacó que la escasez de transformadores de potencia y reductores de tensión, fundamentales para la transmisión de energía, es otro problema crítico que debe ser abordado de inmediato.
Musk también alertó que esta crisis podría frenar el desarrollo de la IA y otros avances científicos. “Si no encontramos soluciones adecuadas, la crisis energética podría ralentizar, o incluso paralizar, el progreso de la tecnología”, afirmó. A la vez enfatizó que esta problemática no debe ser vista solo por expertos en energía, ya que su impacto podría generar un colapso en múltiples áreas fundamentales para la seguridad y el bienestar global.
En Bolivia no estamos exentos de esta situación pues, según datos de la Fundación Jubileo, más del 95% de la matriz energética de Bolivia, es decir, electricidad más combustibles, se basa en fuentes fósiles explotadas en el país o importadas.
Según este estudio, Bolivia cuenta al momento con una capacidad instalada de 3.558 megavatios (MW), de la que el 72% funciona con gas y diésel. En 2021, el 63% de la producción nacional fue generada por termoeléctricas, el 32% por hidroeléctricas y el 5% por fuentes renovables.
Ante la posibilidad de una crisis inminente, gigantes tecnológicos como Microsoft, Google y Amazon han comenzado a tomar medidas preventivas, invirtiendo en la construcción de nuevas infraestructuras y en la diversificación de fuentes de energía. Sin embargo, Musk considera que estos esfuerzos son insuficientes. “El problema va más allá del ámbito empresarial. Se trata de un desafío global que requiere la cooperación de gobiernos, organizaciones y la sociedad en su conjunto”, concluyó.