La activista por los derechos humanos, Amparo Carvajal, se encuentra en medio de una polémica porque, pese a que desde el 18 de diciembre de 2021 dejó de ser presidenta de la APDHB, no quiere dejar el cargo y, yendo más allá, cuestiona que los nuevos dirigentes ocupen las oficinas de esa institución.
Carvajal fue elegida presidenta de la APDHB el 3 de julio de 2016, siendo que su reglamento interno dicta que el mandato solo puede tener una vigencia de dos años. Ignorando la norma, se mantuvo en el cargo hasta 2021, cuando la nueva directiva nacional fue electa y posesionada en el XIX Congreso Nacional Ordinario de la APDHB que se realizó el 17 de diciembre de 2021 en la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia.
Acerca de los reclamos de Carvajal, el presidente de la Asamblea, Edgar Salazar, informó que desde hace seis meses su directiva hace uso del inmueble ubicado en el edificio Oruro, porque es propiedad de la APDHB y es lo que corresponde. Estos argumentos fueron ignorados por Amparo Carvajal y sus allegados, quienes desconocen a la nueva directiva indicando que se trata de un grupo masista. En este sentido, la activista parece estar alineada con grupos de derecha críticos contra el gobierno de Luis Arce y estuvo siempre al lado de Jeanine Áñez, por lo que se le cuestionó no haber tomado una posición sobre las masacres de Senkata y Sacaba.