En la política boliviana, las etiquetas ideológicas suelen usarse más como marketing que como reflejo real de las acciones. El caso de Andrónico Rodríguez es un ejemplo claro. Aunque surgió como un dirigente cocalero joven, que representaba a sectores populares, sus recientes decisiones muestran un viraje hacia la derecha que preocupa a quienes en algún momento lo respaldaron.
Acercamiento a Claure y Doria Medina
Se sabe que Rodríguez sostuvo reuniones con el empresario Marcelo Claure e integró en sus listas a figuras vinculadas abiertamente a la derecha, como Susana Bejarano, esposa de Fernando Molina, asesor de Samuel Doria Medina. Estos vínculos son importantes, pues revelan un acercamiento a espacios de poder económico tradicionalmente opuestos a la agenda histórica del MAS-IPSP.
Modelo extractivista
En su incipiente campaña política, su principal base de apoyo son los mineros, un sector cuya actividad, por más que tenga peso sindical, está lejos de los principios ecologistas y de defensa de la Madre Tierra que alguna vez proclamó la izquierda boliviana. No hay nada más alejado de la izquierda que el modelo extractivista de la minería.
Acuerdos con la derecha
En 2023, Andrónico firmó un pacto de nueve puntos con la oposición para continuar con la presidencia del Senado. Allí, Rodríguez reconoció la existencia de “presos políticos”, una narrativa que ha sido utilizada sistemáticamente por la derecha para victimizar a sus cuadros y relativizar los procesos judiciales en curso. Este reconocimiento de Camacho como preso político por parte de Andrónico volvió a repetirse hace unas semanas, cuando, en una entrevista para la Red Uno, ante la pregunta “¿Cree que Camacho es un preso político?”, Rodríguez contestó: “Por supuesto que sí”.
Con este “reconocimiento”, Andrónico estaría legitimando tanto la presidencia de Jeanine Áñez como el papel de Luis Fernando Camacho en la organización del golpe de Estado de 2019.
Al respecto, Susana Bejarano en una reciente entrevista señaló que “Camacho debería defenderse en libertad”, respaldando las declaraciones de su candidato a la presidencia y mostrando una vez más cuál es la línea que el llamado androniquismo sigue sobre este tema.
Se “jailonizó”
Entre sus críticos, crece la percepción de que Andrónico se ha “jailonizado”: se distanció de su origen cocalero y campesino, optando por acompañantes políticos como Mariana Prado y asesores como Álvaro García Linera, cuya relación con las bases del MAS siempre fue ambigua y cuestionada. Ambas figuras son lo que se etiqueta como “izquierdistas de caviar” o lo que en Argentina se llama “hippies con OSDE”. Es decir, personas que pretenden ser de izquierda para liberarse de la culpa que les provoca su clase. Una clase que los alimenta y de la que no logran emanciparse por más que “renieguen” de ella.
Este intento por ser de izquierda sin lograrlo fue patente durante la campaña de Andrónico, donde, frente a platos y comedores populares, Mariana Prado no pudo esconder su desagrado e incomodidad, siendo captada por cámaras que rápidamente llenaron las redes sociales con los videos de su embarazoso momento. Las críticas por su comportamiento no se dejaron esperar y las bases del MAS-IPSP pidieron cambiarla como parte de la dupla.
Rodeado de empresarios, políticos de derecha, asambleístas de la oposición, “jailones” que se disfrazan de indígenas e ideologías que son diametralmente opuestas a las del MAS-IPSP ¿a quién representa Andrónico Rodríguez? Dicho sea de paso, Evo Morales y su círculo más cercano renegaron de él por haberle ofrecido la vicepresidencia. “Por favor, no sean sinvergüenzas descarados ofreciendo Vicepresidencia”, dijo Morales visiblemente molesto. Con estas palabras parece confirmarse que una reconciliación estaría muy lejos, y que, por el momento, Andrónico está más cerca de la derecha que de la izquierda boliviana.